El hombre insistía en su culpabilidad. Alegaba sufrimientos, despojos, bronca acumulada. Se señalaba, se inculpaba. Pero el juez no le creía. Quedó en libertad.
Salió decidido a demostrar que realmente había maldad en su interior. Atracó a un policía en la esquina y le robó el arma. Corrió hasta el primer banco y lo asaltó. Tomó a dos rehenes y mató un guardia de seguridad. Huyó con casi doscientos mil dólares y en la fuga hirió a dos ancianas. Dejó ir a uno de los rehenes, pero retuvo a una chica de veinte años.
Se refugió en un motel de poca monta, cerca del acceso a la autopista. Violó repetidamente a la inocente joven. Dos horas más tarde se entregó.
El hombre volvió a insistir en su culpabilidad. Alegó indiferencia e incredulidad de parte de los demás, se proclamó víctima del sistema. El juez no le creyó y le dijo:
- Vos hiciste todo esto para que yo te creyera lo primero, o pensás que no me doy cuenta. No tonto, a mi no me engañás.
Y lo dejó en libertad.
Rescaten el Titanic
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[image: POrtada del libro Rescaten el Titanic, de Clive Cussler]
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Título y autor/a: *Rescaten el Titanic*, de *Clive Cussler*. ...
Hace 2 días.

