A veces las palabras están de más y una sonrisa vale por mil de ellas.
Tan simple como eso.
El hombre y su amigo.
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Los veía pasar todas las tardes, recorrían la plaza, luego el hombre se
sentaba en el bar de la esquina y pedía un aperitivo, pasaban horas, hasta
qu...
Hace 1 semana.

