El pensador le dijo a un sacerdote:
- Escribir es un impulso, a veces predeterminado y otras no. Matar también.
¿Existirán más libros o más asesinatos?
El sacerdote entornó la cabeza y meditó varios minutos, para luego contestar:
- Sólo Dios lo sabe.
El pensador entonces agregó:
- Pero... le importa?
El sacerdote se sumió en un silencio del que nunca regresó.
El triciclo.
-
Miraba el triciclo y pensaba: “No puede ser, alguien está jugando conmigo”
Era extraño lo que estaba sucediendo…
Todo comenzó con la com...
Hace 1 día.

