El pensador le dijo a un sacerdote:
- Escribir es un impulso, a veces predeterminado y otras no. Matar también.
¿Existirán más libros o más asesinatos?
El sacerdote entornó la cabeza y meditó varios minutos, para luego contestar:
- Sólo Dios lo sabe.
El pensador entonces agregó:
- Pero... le importa?
El sacerdote se sumió en un silencio del que nunca regresó.
En tu mirar
-
Cuando la oriental porcelana de ese cuenco
vencido por los siglos de agonía
clame al cielo su destino final de polvo en letanía
de agrios pasados y ...
Hace 4 días.

