El pensador le dijo a un sacerdote:
- Escribir es un impulso, a veces predeterminado y otras no. Matar también.
¿Existirán más libros o más asesinatos?
El sacerdote entornó la cabeza y meditó varios minutos, para luego contestar:
- Sólo Dios lo sabe.
El pensador entonces agregó:
- Pero... le importa?
El sacerdote se sumió en un silencio del que nunca regresó.
El hombre y su amigo.
-
Los veía pasar todas las tardes, recorrían la plaza, luego el hombre se
sentaba en el bar de la esquina y pedía un aperitivo, pasaban horas, hasta
qu...
Hace 1 semana.


1 comentario:
Don Neto:
Vina a chusmear por curiosa nomás y me encuentro con este cuento!!!
ESPECTACULAR!!!!
Me dejó con la Gran Duda...
Besos
Publicar un comentario