La veo tendida a mis pies en sumiso sueño.
Obediente silencio que es compasión de la muerte.
Las estrellas no lloran lo que no sienten ni objetan lo que no han visto.
El rocío es escenario secundario. Olor a pino en el aire.
A los lejos, un ulular histérico vaticina la pesadumbre.
Ella sigue a mis pies. Se fue, llevándose las respuestas.
Quedarán las penas y viviré con ellas.
Por siempre.
¿Quién dijo asesinos?
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Se conocieron en uno de los tantos lugares de citas que pululan por
Internet, dudaban en verse, el miedo al desengaño, a no ser lo que esperaba
el ...
Hace 1 día.

