La veo tendida a mis pies en sumiso sueño.
Obediente silencio que es compasión de la muerte.
Las estrellas no lloran lo que no sienten ni objetan lo que no han visto.
El rocío es escenario secundario. Olor a pino en el aire.
A los lejos, un ulular histérico vaticina la pesadumbre.
Ella sigue a mis pies. Se fue, llevándose las respuestas.
Quedarán las penas y viviré con ellas.
Por siempre.
Una niña inocente.
-
“Soy una niña y amo mucho a mis padres, hace un tiempo las cosas cambiaron
en mi familia. Mi padre quedó sin trabajo, mi madre aumentó sus horas de...
Hace 4 horas.

