Dejó que el teléfono sonara una y otra vez. En un momento dado pareció que iba a contestarlo, pero se contuvo a tiempo. El teléfono sonó durante diez minutos y una vez que cesó, reinó el silencio y la tranquilidad.
Una vez que dejó de temblar, se dio prisa y terminó de mutilar el cuerpo. Tras la fechoría, se marchó.
El precipicio de mis noches
-
[image: Portada del libro El precipicio de mis noches, de Marisa López Diz]
------------------------------
Título y autor/a: *El precipicio de mis noches*, d...
Hace 8 horas.


1 comentario:
Me revientan las interrupciones cuando uno está haciendo una tarea relevante.
Grande, Neto, como siempre...
Publicar un comentario