Abro los ojos.
Oscuridad.
La nada abarcando todo, mientras escucho el silencio, su gemir callado.
Un destello nace de su no existir. Tiembla, parpadea. Y al final, cobra vida.
Ahora la luz cruza perpendicular mi cielo.
Interrogo la puerta. Me responde el vacío.
Sudo. La piel se eriza, quiere escapar. La retengo. Hago el mejor esfuerzo.
¿A quién espero encontrar?
Cierro los ojos. Imagino que pronto la luz morirá, como mueren todas las cosas. No me detengo a pensar en su efímera existencia, pues todas las existencias lo son. La oscuridad volverá a tender su manto, pero para entonces ya no podrá encontrarme. Estoy detrás de esos párpados alados, escondiéndome en mis sueños, volando hacia mis pesadillas.
Me sumerjo cada vez más profundo, escalón a escalón. Los fantasmas no pueden alcanzarme.
Del otro lado, en la oscuridad, el silencio, vive el recuerdo, el dolor. Y me busca. Me condena.
Piensa en mi, rescátame, hoy no soy más que un prófugo eterno de la locura.
La señora Ivone.
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*El pueblo amaneció alborotado. Había muerto Madame Ivone. Entre la pena de
sus chicas y la sonrisa maliciosa de las vecinas del lugar, la noticia no ...
Hace 33 minutos.
3 comentarios:
los brazos de esta poderosa literatura hacen de mi entorno el torbellino que necesito para poder abrir los ojos.
Ernest, llegar a este espacio y leerte es sentirte muy cerquita, como si estuvieramos charlando.
Te dejo miles de besos!
Me quedé pensando en el título de tu post,si ya de por sí la SOLEDAD se nos hace insoportable,habitarnos de SOLEDADES debe ser similar al vacío de la muerte y al ardor del infierno...
A veces quiero creer que no todas las existencias son efímeras...
Insisto:tu espacio realmente me fascina,me conmueve.
Todo lo lúgubre del mundo de TIM parece girar subrepticiamente en torno a tu espacio y tus palabras...
BESOS
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