Y Dios les dijo en un día como hoy: "Todo en lo que creéis, no existe, son puras patrañas".
El pueblo cayó de rodillas, los rostros se miraron consternados, el pánico asomaba entre la gente, los rezos cesaron y gemidos surgieron de los labios.
Dios entonces les tuvo piedad y les dijo luego de ver que habían sufrido bastante: "Qué la inocencia les valga" y su risa estremeció las montañas y colmó de olas el mar.
Los pueblerinos se regocijaron por la broma, se sintieron aliviados y se abrazaron unos a otros.
Aarón tenía diez años, pero pudo ver en la escena, no júbilo en la gente, sino miedo. Y en voz baja pronunció "qué más daría si vuestra broma fuese realidad, acaso algo en lo que creemos tiene pizca de verdad?". Y dicho esto se alejó de la multitud.
El no creía en la voz grave que tan fácilmente había engañado a todos, él creía en que si no pescaba durante la mañana o la tarde, su familia no comería por la noche. Esa era su verdad, lo demás no existía, eran puras patrañas.
La señora Ivone.
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*El pueblo amaneció alborotado. Había muerto Madame Ivone. Entre la pena de
sus chicas y la sonrisa maliciosa de las vecinas del lugar, la noticia no ...
Hace 45 minutos.
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