Fascinado, el chico corrió hacia el mendigo y le preguntó aún agitado:
- ¿Era un angel? ¿Aquello que evitó que el vehículo lo embistiera... era un ángel?
- No.
Tan solo su sombra.
El hombre y su amigo.
-
Los veía pasar todas las tardes, recorrían la plaza, luego el hombre se
sentaba en el bar de la esquina y pedía un aperitivo, pasaban horas, hasta
qu...
Hace 1 semana.


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