El genio le preguntó a su amada:
- ¿Si tuvieras que pedir un deseo, tan solo uno?
- ¿Cuándo, en este momento?
- Si, ahora mismo.
- Entonces desearía morir.
- ¿Por qué, no entiendo, acaso no eres feliz conmigo? ¿No cumplo siempre tus deseos?
Y ella, divertida, le contestó:
- Si, por eso mismo, porque se que no me lo concederías. Me amas mucho para hacerlo.
- Pero soy un genio, si prometo un deseo, debo concederlo, de lo contrario dejaría de serlo...
- ¿Acaso me matarás?
- No... no podría... pero...
- Pero nada, haremos de cuenta que no escuchaste lo que he dicho...
- ¡No puedo hacer eso, si lo hago...
- Si lo haces, qué. ¿Crees que un ser superior nos esté vigilando en este momento? ¿Crees que a alguien le importa si cumples o no los deseos que prometes? Mira, es fácil: O me matas y cumples mi deseo o no lo haces y todo sigue igual.
- No amada mía, estás equivocada, no seguiría todo igual, pues perdería todos mis poderes.
- No me hagas reír. ¿Quieres que lo comprobemos? Te apuesto lo que sea que seguirás teniendo tus poderes.
- Muy bien, haré que no he oído tu deseo.
- Me alegro. Ahora debes comprobar que he tenido razón y que conservas tus poderes.
- Tienes razón. Pide un nuevo deseo.
- Deseo que mueras.
La tierra se estremeció bajo el peso inerte del cuerpo del genio, que cayó cuán largo era.
La amada sonrió victoriosa.
- Lo ves, lo ves !!! He tenido razón una vez más.
Un instante eterno
-
*Clave de lectura:* Expectativas y posibilidades de actuación después de
los 50 años.
*Valoración:* ✮✮✮✮✩
*Comentario personal:* De espíritu y contenido mu...
Hace 3 días.
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