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10 de abril de 2010

Los monstruos de la parte de atrás

Como la porcelana que cae y se rompe. O el cálido verano que le da paso al fresco otoño. O la niñez a la adolescencia. Todo tiene continuidad.
La voz quiebra el silencio. El llanto a la noche. El odio envenena el amor. La vida es una rueda que gira y no se detiene y nosotros somos partes de ese peregrinar infinito e indiferente.
La tranquilidad es efímera, tan solo una sutil gracia de la vida, algo que por un momento nos tiende la mano para luego caer en la cuenta que jamás la hemos tenido. No hay firmeza bajo nuestros pies, tan solo una tierra que no cesa de rotar.
La gravedad que nos empuja es la misma que nos aprisiona y no nos permite volar. La sonrisa de ayer se transforma en horrible mueca hoy. Es la gran rueda que no deja de girar. Y quizá los únicos que lo sepan son los monstruos de la parte de atrás.
En la vida no se espera a la muerte para llorar. No hace falta. El velo se corre una y otra vez y sobre el escenario salimos a morir sin saberlo, sin sentirlo. Como un vidrio que se raja, que con el tiempo se fragmenta y en algún punto de su existencia se parte, estallando en mil pedazos. Y allí queda, a merced de ser barrido, de ser quitado del paso, para que nadie se lastime. Porque lo que era bello ahora tiene filo y es peligroso. En pequeñas partes duele.
Nuestra alma muchas veces llega al mismo punto. Quebrada, dolorida, espantada, llega a un momento en el que estalla, haciéndose pedazos, esparciéndose por doquier. Y allí queda, a merced que la juntemos, la queramos volver a armar. Y lo hacemos, equivocándonos. Porque muchas partes se han perdido y lo que armamos es lo que era pero sin serlo, repleto de agujeros, de lugares que nunca más se reemplazarán ahora vacíos, ausentes, eternos.
Nos obstinamos en ser los mismos, en empezar de nuevo, en querer cambiar el mundo. No le tememos a los monstruos que duermen en la parte de atrás. No, porque al habernos enfrentado al dolor, nos creemos inmunes. Emprendemos el camino de nuevo. Volvemos a pisar sobre piedras que nos hacen sangrar, nos reiteramos en mirar sobre nuestros hombros, en dejar escapar lágrimas de bronca, en mentirnos al decirnos que con cada paso somos más fuertes.
Y vamos, sin saber adonde, vamos. Tropezando una y otra vez con la misma piedra, solos y en manada, ciegos y mirando, sordos y escuchando, mudos y hablando. Vamos. Y la coraza que gira a nuestro alrededor no es tal, lo sabemos, pero de todos modos incentivamos a que nos golpeen. Quizá para recordarnos que aún estamos vivos. O que somos estúpidos. Las dos cosas tienen relación.
El andar nos hace más viejos, no más sabios. En algún instante notaremos el cansancio, la flaqueza en las piernas, la sed en la garganta. El sol comenzará a dañarnos y la noche a desvelarnos. Los días se convertirán en noches y las noches en días. Desconfiaremos de las estrellas, del alba y de la luna misma. En estado total de confusión nos rendiremos. Caeremos de rodilla ante nadie, porque estaremos solos.
Nunca la vida nos da (ni nos dará) lo que queremos, nunca es (ni será) lo que debe ser. Ni siquiera cuando somos felices es lo que uno pretende, pero para no hacer añicos la ilusión nos engañamos y hacemos de cuenta que si. Ni siquiera la felicidad es real. Nada lo es. Salvo los monstruos de la parte de atrás. Ellos si son reales. Y claman por sangre. La mía, la que resguarda mis sueños, mis metas, mis deseos que nunca alcanzaré. Esa sangre rebajada con amargura que tiñe mis venas de un rojo muerto, sin anhelos, vacío, frío.
Y los monstruos la han olido. Y saben que me he detenido. Que todos nos hemos detenido en ese instante.
Vienen por mi. Vienen por todos.
A paso lento...
... bufando casi en resoplidos,
parpadeando con cautela...
relamiéndose...

14 comentarios:

PABLO FRANKO dijo...

Si los monstruos ya llegan y son inevitables... A enfrentarlos con una sonrisa... que duden un segundo antes de la embestida final. Un abrazo

SIL dijo...

Para mí, la definición de la muerte es lo que pusiste como título.
Y su pérfido hacer: el desarrollo de tu prosa lírica en este post
(la primera parte es un poema no encolumnado)

Te lo voy a demostrar con hechos ;D

No hay sangre aquí, hay filosofía y belleza.

No enloqueci del todo (creo),
lo que te digo es lo que en realidad me generó la lectura del texto.

Un abrazo grande, Netuzz.


SIL

Con tinta violeta dijo...

Bravo Neto, el texto se merece un ¡¡¡Chapeau!!!, así que me inclino en reverencia y me quito el sombrero virtual en tu honor. No puedo decir que me sorprende tan buena factura, porque es realmente digna de tí. Si es verdad que nos tienes acostumbrados a otros registros, así que me alegro al descubrir esta nueva forma, real, intimista y personal de expresión, en la que te muestras tan magistral como de costumbre.

Besos.

Netomancia dijo...

Pablo, es buena forma de afrontar los malos momentos, cara a cara. Sin dudas que es una buena reflexión. Saludos!

Doña Sil, acusé recibo y me pareció fantástica su versión de los hechos, jaja. No le había buscado esa perspectiva si bien uno intenta que las palabras a veces suenen bien, como recurso literario. Gracias y más gracias! Saludos!

Doña Tinta, me alegro mucho que le haya gustado. Puede que actualmente no salgan muchos de estos textos, más apegado a la ficción, pero en los comienzos había mucho de esta reflexión/descargo que se vio aquí. Saludos!

La Tomata dijo...

Uff!! Me metiste el dedo en la llaga y lo retorciste como 20 veces con esto que lei!!
De verdad...

Tarde en darme cuenta de estas cosas, que parecen pequeñas desde la felicidad, pero cuando el momento pasa, se hacen gigantes, enormes mounstros...
Espero se entienda algo de lo que mucho ni yo entiendo...

Muy buen post Neto!!
Saludos!!

Geniaal!! (ese genial, nunca falta...)

Netomancia dijo...

Doña Tomata o doña Daina como más le guste (supongo que lo primero si se está ocultando de la justicia o algo por el estilo jaja), creo haber sentido ese dedo en la llaga también a medida que lo escribía. Hay veces que queremos decir cosas y en este caso la literatura y sus formas es la mejor vía (o la más fácil, para ser sincero). Se entendió lo que pusiste, sobre todo porque das en la tecla con lo de "enormes monstruos". Ellos crecen a nuestra sombra, sin que los veamos. Y cuando quieren, sabiendo que estamos mal, salen a devorarnos. Saludos!

Felipe R. Avila dijo...

Profundo y sincero,
evitando siempre los "lugares comunes", para decirnos sobre
la levedad de nuestras existencias y de todo alrededor.
¿ve que usted es un genio?
¿eh?¿ve?
Si, usted, nio kire para atrás,
¡No se haga el distraído,che!
Un abrazo.
F.

Felipe R. Avila dijo...

Fe de erratas: "nio kire",no.
"no mire" para atrás,
era.Disculpas...

Decur dijo...

Amigo Neto: 03402 278374 es el teléfono de los cazas fantasmas! Anóteselo por las dudas que le aparezcan!

Muy lindo che!

Un gran abrazo!
Decur

Netomancia dijo...

Felipe, muchas gracias. No, qué distraído! Si usted me habla en japonés, menos mal que aclaró, ya estaba yendo al traductor de Google jaja. Un abrazo!

Don Talentoso Decur! Qué bueno verlo por aquí. Espero que no haya venido por médicos, porque aquí no hay jaja. Le agradezco el dato sobre los cazafantasmas, no dude que estaré llamándolos aunque eso le depare a usted llamadas del más allá... del más allá del arroyo Pavón jajaja. Reitero, gustazo de verlo por aquí y para los que leen los comentarios, favor remitirse al blog del amigo Decur para apreciar este talento inagotable dueño de un futuro impresionante.
Saludos muchacho!

Mannelig dijo...

Yo también he sentido cómo algo se removía en la parte de atrás, frase tras frase. Oh sí, ya lo creo.

Y es que, si algunos hemos nacido para leer, hay quienes han nacido para escribir.

HUMO dijo...

Confieso que hay algunos párrafos mala onda jajajajajajajaj,dejáme esperar de la vida algo bueno jajajajaj.

Besos Neto me encantaron hasta los moustrosssssssssssss

=) HUMO

Netomancia dijo...

Sir Mannelig, como siempre, un millón de gracias por sus palabras!

Doña Humo, no todo es color de rosa, un poco de negro viene bien de vez en cuando jaja. Saludos!

el oso dijo...

Una cucharita que te revuelve el cerebro. Eso escribiste. Me parece una descripción fantástica de la vida a ravés de una visión existencialista a más no poder.
Además, como se ha dicho, este cambio de registro (como tantos otros que nos regala en relatos opíparos de poesía) vuelve a poner en tela de juicio todo juicio que se pueda hacer sobre sus escritos.

Abrazos