Decepcionado salí. El aire puro del exterior me devolvió la obnubilada vista. El pesar me abatía, me revolcaba interiormente y oleadas de furia desataban un tormento innecesario en el corazón.
Dentro, no había encontrado lo que buscaba. Por más que preguntara una y otra vez, la realidad se empeñaba en mostrarme lo mismo. Y entonces, desistí.
Las placas fuera de las salas decían distintas cosas, pero en fin, eran lo mismo: especialistas en riñones, en corazón, en oídos y garganta, otros en pulmones, otros en espalda, en piernas, en piel, en la vista, en el cerebro... y así. Cada parte, una especialidad. Y no aguanté más. Huí.
Porque nadie se especializa en lo más importante.
En el ser humano.
Un instante eterno
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*Clave de lectura:* Expectativas y posibilidades de actuación después de
los 50 años.
*Valoración:* ✮✮✮✮✩
*Comentario personal:* De espíritu y contenido mu...
Hace 3 días.
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