El pensador le dijo a un sacerdote:
- Escribir es un impulso, a veces predeterminado y otras no. Matar también.
¿Existirán más libros o más asesinatos?
El sacerdote entornó la cabeza y meditó varios minutos, para luego contestar:
- Sólo Dios lo sabe.
El pensador entonces agregó:
- Pero... le importa?
El sacerdote se sumió en un silencio del que nunca regresó.
Rubia y sensual.
-
Dina era para sus compañeros de trabajo; un misterio. Federico descubrió en
ella un ser extraño, le recordaba a alguien, no lograba dilucidar...
Hace 13 horas.

