El pensador le dijo a un sacerdote:
- Escribir es un impulso, a veces predeterminado y otras no. Matar también.
¿Existirán más libros o más asesinatos?
El sacerdote entornó la cabeza y meditó varios minutos, para luego contestar:
- Sólo Dios lo sabe.
El pensador entonces agregó:
- Pero... le importa?
El sacerdote se sumió en un silencio del que nunca regresó.
Migajas.
-
Me alegró volver a verte y descubrir la emoción que brilló en tus ojos.
Se reavivaron las migajas de ternura que habían quedado dormidas en algún...
Hace 9 horas.

