Acechante, el pasado, se puso a su lado. Lo tomó de la mano obligándole a avanzar.
Así fue que repetió los errores de antaño.
El presente no reaccionó. Y su mañana dejó de existir
El secreto de los caracoles.
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Cada tarde llegaba a la playa, quedaba de pie frente al horizonte y miraba
enamorado esa línea recta que separaba el mar del cielo, a veces, cuando
a...
Hace 8 horas.

