Y cuando nada es suficiente, solo queda el tiempo, cuyo paso es inexorable.
Los vacíos en el alma nunca podrán llenarse, aunque podremos atrapar recuerdos para que nos acompañen por siempre, y que al evocar nos traigan sosiego, dicha y la esperanza, siempre latente, de volverte a ver.
La espera es la peor de las angustias venideras.
ResponderBorrarSaludos,
J.