Al llegar a la casita de rejas verdes para ofrecer sus productos, tocó timbre y vaya sorpresa, era él mismo quién había salido a atenderse. Lo peor es que no quiso comprarse nada.
esto es genial!, cuando lo surrealista nos invade no hay manera de zafarse, menos mal que el pibe no se hizo ring raje a si mismo, sino la bronca que se iba a pegar.... excelente amigo!
Me encantó! Uno debería poder golpear más seguido la puerta de su propia casa y atenderse, verificar si lo que vende es comprable, y comprar, si total al final el saldo es cero, y no hay desilusión. Claro que todo cambia cuando la autorítica te abre la puerta.
Que bueno! cuantas veces desearía que me sucediera algo así, encontrarme en una esquina conmigo y decirme a la cara unas cuantas cosas que me vengo guardando y reconciliarme, luego,para ir a tomar unos mates como si nada.
No! lo peor es que eso traería una paradoja en el espacio-tiempo que terminaria en la destruccion del universo!!, no viste las Volver al Futuro?? jaj
ResponderBorrarSaludos!
Hay gente que es demasiado desconsiderada consigo mismo...
ResponderBorraresto es genial!, cuando lo surrealista nos invade no hay manera de zafarse, menos mal que el pibe no se hizo ring raje a si mismo, sino la bronca que se iba a pegar....
ResponderBorrarexcelente amigo!
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarnooooooooo! claro que desilusión!
ResponderBorrarjajaja
aunque eso confirma un buen carácter.
Me encantó!
ResponderBorrarUno debería poder golpear más seguido la puerta de su propia casa y atenderse, verificar si lo que vende es comprable, y comprar, si total al final el saldo es cero, y no hay desilusión.
Claro que todo cambia cuando la autorítica te abre la puerta.
Que bueno! cuantas veces desearía que me sucediera algo así, encontrarme en una esquina conmigo y decirme a la cara unas cuantas cosas que me vengo guardando y reconciliarme, luego,para ir a tomar unos mates como si nada.
ResponderBorrarSaludos