Versión con fondo blanco, para ojos sensibles

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25 de junio de 2016

Ilusión

La he visto en sueños. Ayer nomás, al despertar, ella estaba ahí.
Parpadeé varias veces ahuyentando fantasmas, pero siguió pétrea, inmóvil, maravillosa.
Me dije que se iría al ponerme de pie, pero fallé. Sus ojos me seguían como hechizados, pero no eran los suyos frutos de ningún encanto, sino los míos ya perdidos y sumidos a su hipnosis profunda y - me animaría a decir - casi real.
Salí de la habitación, me duché, volví y aún me agasajaba dejándose ver. ¡Y cuánto lo necesitaba!
No sonreía, no hablaba, ni siquiera respiraba. Estaba, nada más.
Era la hora de salir a trabajar. Miré el reloj en la pared. Irme de esa forma, sabiendo que ella estaba en casa, era una puñalada en el corazón. Al cruzar la puerta de calle, desaparecería, sería otra vez un fantasma y debería rogar por un sueño donde apareciera y me abrazara como solo ella sabe.
Si no partía en ese momento, perdería el ómnibus y llegaría tarde. La miré por última vez, guardando parte de ella en mi alma y salí. Fue instantáneo. Esa pequeña porción de ella se esfumó, de la misma forma que su imagen, su aroma, todo lo que representaba. Así de golpe, dejó de existir. El caos de la rutina la consumió en una fracción de segundos.
Respiré profundo, como cada día y me lancé a la rutina. Con suerte, quizá, alguna divinidad del universo me compensara esa noche y me la entregara en sueños, o como esa misma mañana, una vez en un millón, me visitara al despertar. Y cuando eso sucediera, aferrarla para toda la eternidad, si acaso eso era posible.
Cuanto ilusión al evocarla, a pesar de ser sus formas ahora algo difusas. Es que ella, la esperanza, nos corteja muy poco, y a medida que el tiempo avanza, menos que menos. La he visto en sueños y hoy a mi lado. Pero es volátil, como la capacidad de creer en ella.

2 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Tal vez su aparición implicaba la necesidad de faltar al trabajo, para que ella permaneciera.
Tal vez tu relato simboliza la pérdida de algo especial, que se desea, por una rutina gris, por obligaciones que nada dan.
Inquietante idea. Y bien planteado el relato.

Maria Rosa dijo...


Bendita esperanza, tan necesaria y tan poco tiempo nos acompaña. Muy buena historia Neto.

Un placer volver a visitarte.

mariarosa