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1 de octubre de 2014

Colas del más allá

Lo llevaron por un pasillo de paredes blancas, casi inmaculadas. Al final había una puerta. La atravesó y al darse vuelta para agradecer a quién lo acompañaba, se encontró solo. Pero la sensación fue efímera. Al mirar hacia delante vio que estaba en una enorme sala de espera. Tan grande, que no alcanzaba a ver las paredes laterales.
Tampoco se veía el suelo que pisaba. Una especie de bruma sobrevolaba el lugar donde en teoría estarían sus pies. Por todas partes había gente formando fila. Algunos, cansados, esperaban sentados en el piso. La neblina los cubría hasta la cintura.
Se acercó al último de una de las filas.
- Disculpe, acabo de llegar y no sé muy bien dónde debo ir.
- Elija una cola y espere. Ya perdí la cuenta del tiempo que llevo aquí.
- ¿Una fila cualquiera?
- Todas llevan al mismo lugar - contestó señalando un punto en el horizonte.
- ¿Eso es...?
- La administración, es imponente, pero imagínese la cantidad de gente que llega por día. Nos han dicho que si uno se queda, tiene posibilidades de tener una ocupación allí.
- Pero... ¿es que no nos quedamos aquí?
El interlocutor lo observó sorprendido.
- Me extraña que no lo sepa. ¿Acaso comprende dónde está?
- Ahora que lo pienso, no. Salí esta mañana de casa, llevé al nene al jardín y después fui al trabajo.
- Le falta algo...
- No, creo que es todo. Al mediodía fue a almorzar a la esquina y...
- ¿Y...?
- Me cuesta recordar lo que almorcé.
- Es que quizá nunca llegó.
- Si, claro que llegué, recuerdo que me senté al lado de la ventana que da a la ochava y... luego entró ese hombre con la pistola.
Hizo un silencio. Volvió a recorrer con la mirada el lugar donde se encontraba. Notó que reinaba el silencio. Que los semblantes se traducían en rostros tranquilos, sin prisa.
- ¿Estoy muerto? - preguntó al fin.
- Eso es algo que le puedo garantizar.
- No lo puedo creer, pero cómo es posible que no lo recuerde, una cosa tan importante...
- No se engañe, lo importante es esta cola que estamos haciendo.
- ¿Por qué? ¿Qué esperamos?
- Vaya, la persona que lo trajo sin dudas que evitó fatigarse con usted.
- Por favor, explíqueme.
- En la administración está Él.
- ¿Quién es él?
- Él, con mayúsculas.
- Esto es un sueño.
- No, es la muerte.
- Lo que ¿Quiere decir que él nos atenderá?
- Si, pero debemos tener paciencia. Hay gente esperando hace años. Aunque acá el tiempo transcurre de manera diferente. Hay días que pienso que llevo horas esperando y otras, siglos.
- Pero realmente... ¿hace cuánto que espera?
- Solo Él lo sabe.
- Esa no es una respuesta.
- Es la verdad.
- ¿Y para qué tenemos que verlo?
- Para lo esencial, como ya le dije. Saber si nos quedamos o no.
- Es decir, si nos quedamos acá arriba o vamos para abajo.
- Según lo que usted defina como arriba y abajo.
- Arriba, bueno, el cielo, es lo mismo. ¿Acaso lo que nos tapa los pies no son nubes?
- Lo ignoro. De todas formas, usted puede ponerle el nombre que quiera.
- Entonces, Él decide... ¿en base a qué?
- ¿Cómo a qué?
- Claro, tenemos que responder un cuestionario, un examen...
- No, contempla cada acto de nuestras vidas. Lo bueno y lo malo, cada cosa tiene su puntaje, a favor y en contra. Por eso es que demora tanto con cada uno. ¿Ni siquiera leíste los carteles en las escaleras?
- Creo que las subí dormido, solo recuerdo un pasillo...
- No importa. El tema es ese. Formas en una fila y esperas. Y si es posible, en silencio. Debemos aprovechar para meditar.
- Hay algo que no entendí. Si nos da negativo, vamos hacia abajo, al infierno.
- ¿Al infierno?
- Claro, dijiste abajo...
- Si nos rechazan, volvemos a la Tierra.
- ¿Reencarnamos?
- Si tienes esa suerte. Reencarnar es tener otra oportunidad para volver a una de estas colas. Pero la fortuna debe estar de tu lado. El mundo está plagado de almas sin destino. Ahora, búscate un lugar y calla la boca.
Vagó hasta encontrar una lejos de la que se había detenido. Había al menos mil personas delante suyo. Hizo lo que le dijeron. Cerró los ojos y trató de meditar. Tenía tiempo de sobra para repasar el debe y haber de su vida.

4 comentarios:

Carlos de la Parra dijo...

Magistral manejo de ésta fantasía.
En lo del debe y el haber queda un remanente que nos exime por la inercia atávica que nos llevó a hechos inconcientes.Nuestra vigencia y capacidad de buena acción siempre aparece en el presente,de haber un más allá siento que el personaje de tu relato pierde el tiempo con su análisis y a la vez embona con el despiste que le asignaste.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Una perspectiva inquietante. Un poco desconsiderados para atender.
Me hiciste acordar de una película de Tim Burton.

Sony Sato dijo...

Me ha gustado la narración, el ambiente y la intriga que has creado. Pero me ha faltado un final sorpresivo que termine todo a lo grande...

Os dejo un microcuento dedicado a todos los que nos gusta escribir:

http://sonysato.com/el-sueno-del-escritor/

Anónimo dijo...

Un cuento muy bueno me hizo recordar uno que leí hace un tiempo llamado juicio final. Saludos desde México.