Versión con fondo blanco, para ojos sensibles

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10 de septiembre de 2014

Jugando con el reflejo

Solía sentarse durante un largo rato en el inodoro, fascinado con el espejo que tenía delante. El mismo formaba parte de un botiquín con repisa en la parte baja y estantes a la derecha. Podía verse sentado y practicar gestos con el rostro. Era actor y aquel ejercicio resultaba un buen entrenamiento.
Una mañana se le ocurrió jugar con su reflejo a que agarraba los envases que estaban en la repisa. Al principio fue divertido. Su yo del espejo trataba de asir los elementos, jugando con las perspectivas. Aquello le causaba gracia, hasta que de alguna manera golpeó un frasco de perfume y cayó al suelo.
No fue tanto el estrepitoso sonido al partirse en mil partes en el cerámico gris del piso, sino la sorpresa sobrenatural de haber tumbado algo desde el espejo.
Su pulso se aceleró sin que se percatara de ello. No era para menos. Lo que acababa de suceder no tenía ninguna base racional. Trató de apurar el trámite en el inodoro y se puso de pie, acercándose con cierto recelo. Inconscientemente escondió sus manos, para que no se reflejaran. Tenía la piel erizada.
La imagen en el vidrio le sonrió. Su reacción fue la lógica. Un grito y un salto hacia atrás. En el espejo su yo reflejado ni se inmutó. En cambio, la fisonomía del baño comenzó a modificarse. Las paredes parecían acercarse, reduciéndose proporcionalmente de cada uno de los cuatro lados. Su respiración era agitada. Sintió como para las paredes lo enfrentaban sin escapatoria al botiquín. La vista comenzó a nublarse, pequeñas chispas inundaron la noche y un segundo después cayó desmayado.
Fue despertando de a poco, sin noción de lo que había pasado. Pero paulatinamente, mientras los ojos se acostumbraban a la luz, recordó lo sucedido. ¿Un sueño? Eso podría explicar todo. Al recuperar la visión del todo, miró hacia delante. Se vio sentado en el inodoro, con una mueca macabra en el rostro. Se puso de pie, pero había un vidrio delante. Volvió a sentarse. Estaba del lado incorrecto.



1 comentario:

Maria Rosa dijo...

¡¡Wawww...que bueno!!

Felicitaciones Neto, una muy intrigante e interesante historia.

Como siempre deslumbras con tus cuentos.

mariarosa