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11 de junio de 2010

Esperando el chaparrón

Tampoco José era de la opinión de que iba a llover y si llovía que importaba, había dicho. Sentados algunos, arrojados otros sobre el poco césped del campito, todos aprobaron lo dicho por el más pequeño del grupo, que a veces por los comentarios que hacía parecía tener más de diez años, al menos.
Era verdad, las nubes se amontonaban por doquier, cubriendo todo el cielo, pero ninguna era amenazante. La tarde apenas nacía y era toda de ellos. Ningún chaparrón o diluvio les iba a robar el privilegio de ser chicos y tener una pelota.
- ¿A quién esperamos? preguntó el Raulo, pronunciando las eses como zetas, característica que en la escuela era motivo de bromas de parte de sus compañeros, pero no allí en el potrero del barrio, donde la amistad todo lo permitía.
- Y... - contestó el Gato, llevando la cuenta con sus dedos desplegados al aire - faltan el Tito, el Tortuga, la Mona, Alcides que no se si lo dejan venir porque en la escuela le pegó a uno de segundo, el Pelado, Caradecuí, Alfonso y el Gordo. Los otros dijeron que vienen a eso de las tres, así que tenemos tiempo de jugar un rato entre nosotros.
- Che... ¿en serio que con ellos juega uno que estuvo probándose en Ñuls en el verano? Nos van a cagar a goles... - la voz del Pinino, siempre alarmista, se hizo entender entre pedazos de alfajor que masticaba con ganas.
- Pendejo, no te enseñaron en tu casa que no se habla con la boca llena. Y si, juega ese pibe, pero yo lo vi y no es tan bueno - el que habló fue Leandro, y como cada vez que lo hacía, sus palabras eran definitivas.
- En Ñuls jugó Messi me dijo mi viejo - aportó José.
- Callate vos - salió al cruce el Ciruja, que hasta entonces había estado panza al cielo, mirando las formas de las nubes - Si Messi jugó nomás en el Barcelona.
- No, José tiene razón, empezó en Ñuls, si es de Rosario...
- Gracias Raulo - dijo José.
- A la edad nuestra habrá jugado, mostrame una foto y te creo - porfió el Ciruja, ahora sentado y desafiando al Raulo y a José.
- Que se yo a que edad jugó loco, pero si no sabés, preguntá - se molestó el Raulo.
- Ey, ahora que nombran a Messi, - interrumpió el Gato en un intento de frenar la discusión - cómo creen que nos irá en el mundial. Yo ya le dije a mi vieja que se olvide, ahí me levanté para ir a la escuela, me quedo a ver todos los partidos.
- Así te va a ir, te van a hacer repetir boludo.
- Si, el Ciruja ahí tiene razón - apoyó José.
- Le pido a mi tío un certificado que estuve enfermo y a la mierda. Mi tío es dentista - explicó el Gato.
- Yo creo que salimos campeones - aventuró el Raulo.
- Mi papá dice que vamos a dar asco. Y escuché por la tele que vamos a ser la recepción del mundial.
- Decepción, José, decepción - corrigió Leandro.
- Eso, decepción. Pero no se, eso dicen ellos. Yo quiero que gane, pero ellos piensan así y la verdad que tengo miedo que no festejen los goles. Yo por las dudas voy a esperar que ellos griten el gol para después gritarlos, no quiero que me reten.
- No seas pelotudo, si no festejan que se vayan a cagar. Vos gritá cada gol con el alma.
- Si Leandro, pero mi papá cuando se enoja me pega. Ves esto - dijo señalándose el brazo debajo de la remera de mangas largas - es un moretón, me lo hizo ayer porque perdí los dos pesos que me dieron de vuelto en el almacén.
- Bueno, si te mandás una cagada, aguantatela...
- No seas así Ciruja - dijo el Raulo, mientras se ponía de pie y alejaba de un puntazo la pelota. La siguió con la mirada e hizo un gesto de desaprobación cuando la misma pasó a un metro del arco.
- No me importa - prosiguió José - Yo cuando sea grande voy a ser como Messi y voy a irme a otro país, pero cuando tenga que jugar para la selección voy a venir. Aunque no creo que quiera saludar a mi papá.
Sentado en cuclillas, arrancando pequeñas matas de pasto del suelo, el Ciruja sonrió.
- Mirá Josesito - le dijo - para ser como Messi tenés que jugar muy bien, te falta mucho a vos.
- Cortala Ciruja, no seas forro.
Leandro se acercó a José y le dio una palmadita en la espalda al tiempo que le guiñaba el ojo. José era el más chico en todo sentido, en edad, en estatura (incluso era más bajito que el Pinino), en contextura, sin embargo en muchas cosas tenía bien en clara las cosas. Leandro lo sabía, se daba cuenta. Era despierto y comprendía que el maltrato del papá no era solo por perder dos pesos. Con seguridad ocurría seguido.
- Pasa que acá la pelota pica para cualquier lado - se defendió José - Si hay cada cascote...
- Vamos - dijo Leandro poniéndose también de pie - A patear un rato antes que lleguen los demás, así no estamos tan duros. Che, vos Raulo, no te hagás el boludo y andá a buscar la pelota, mirá donde la mandaste. ¿Te crees que no te vi?
Y allá salieron, trotando el potrero, con el alma desnuda de la niñez y los sueños aún vírgenes de fracasos a cuestas, sabiendo que solo existe el presente, sin otras preocupaciones que aquellas que la vida les planteaba día a día, como una broma pesada, el cachetazo de un padre, la mala nota en un examen o un gol cantado errado bajo el arco.
- Yo soy Messi - gritó José  - Yo soy Messi, canté...
- Ah vivo - se quejó el Ciruja - ¡entonces soy Tévez! ¿Y vos Leandro, vos quién sos?
Leandro recibió el pelotazo del Raulo con el pecho y mató el balón con el pie.
- Yo soy el que te va a cagar a goles, andá al arco a ver si atajás ésta.
- Allá lo veo venir al Gordo con el Pelado - anunció el Pinino dando saltitos y a los gritos - Bueno, ahora si. ¡Qué se arme el picadito!
- Al fin vienen - acotó  José desde cerca del arco, al tiempo que levantaba la vista al cielo - Bueno, con suerte un rato sin agua vamos a jugar. Porque esas si son nubes de lluvia.
Y tras señalar con su manito hacia arriba, salió en busca de la pelota, que tras picar mal, se le había escapado a Leandro por debajo de la zapatilla y ahora estaba a merced de quién llegase primero.
El potrero ya respiraba amistad y transpiraba fútbol.

11 comentarios:

Con tinta violeta dijo...

Bueeenasss!!!!
Fantástico relato NETO, ¡a mi que no me atrae el fútbol!, has conseguido que disfrute con las ilusiones y los sueños infantiles que encierra el deporte.
Como se nota que hoy empieza a rodar el balón en Sudáfrica...
Como se dice deportivamente: ¡que gane el mejor!
Abrazos!!!

Con tinta violeta dijo...

Ah, se me olvidaba...veo que de momento enterramos los cuchillos, no?
ja,ja.

Felipe R. Avila dijo...

No le crea, Tinta V. tiene los cuchillos listos para pinchar los balones de futbol que lleguen por error cerca suyo.
Netomancia...¿estabas acá? bueno,eh...mirá: me gustó.
Tanto que te sugiero lo envies a un certamen de cuentos de futbol que vi por ahí (no tengo la dirección, disculpame),creo que Sasturain es uno de los jurados.
Chau!
Ahora me voy a ver mexico-sudafrica en pantalla gigante acá en el trabajo (¿ve que trabajo,eh?)

mariarosa dijo...

¡Cuantas ilusiones y que linda edad!

Un cuento para ponernos en la onda del del mundial. Sin terror ni miedo, espero que esos sentimientos no lo suframos en algún partido.
Un saludo y fuerza Argentina!!!

mariarosa

Ruminant dijo...

Hey Netito! Un nuevo logro amigo, felicitaciones!
Digo por lo de Cryptonosecuanto, la está descosiendo Neto!
Buen relato futbolero, raro no haya muerto nadie, un abrazo!!

Felipe R. Avila dijo...

Ruminant: podriamos sugerirle a Netomancia que agregue una línea final,para lograr su pedido.
Podría ser esto: el padre de Josecito llega,enojado.Lo ve jugando en vez de haber ido a la panadería, se le acerca le quiere pegar pero los chicos se le acercan para defenderlo.El padre se asusta y muere de un síncope.
FIN
Claro...que bien escrito por nuestro autor preferido,el gran Neto.¿Le gustó,Runmi?

Ian dijo...

¿Viste que del mundo blogger los únicos que tenemos como favorito a Anderson Imbert somos vos, yo y otro tipo más?

Ruminant dijo...

Estaría bueno Felipe, pero podríamos agregar que los pibes se desesperan por tal circunstancia y para evitar ir a prisión (al menos eso es lo que creen sucederá) deciden cortarlo en pedacitos, se llevan cada uno una porción para su casa y la mezclan con la carne que tiene cada familia en la heladera. Y pa ser más herejes digamos que organizan una quermés y hacen empanadas con discos la salteña, y colorín colorado este morbo se ha acabado.
Quiero que vuelva el Neto de antes!

Netomancia dijo...

Doña Tinta, con todo lo de fútbol que le he hecho leer en estos últimos tiempos, va a terminar por anotarse en la carrera de periodismo deportivo jaja. Muchas gracias! Saludos!

Don Felipe, si, veo, trabaja tomando las estadísticas de los partidos supongo jaja. Gracias, me alegro que te haya gustado. Al concurso que decís voy a mandar otro, justo estos días lo llevaba al correo. Un abrazo!

Doña Mariarosa, así es, dejamos de lado el horror y la sangre y la reemplazamos por pastito verde y una número cinco. Pero volveremos pronto a las bases, ja. Saludos!

Don Alvarez, muchas gracias. Espero algún día conseguirlo jeje. No hay muertos, al menos de los que se mueren y van a parar a una tumba. Que los pibes sean unos muertos jugando ya es otra cosa jaja. Un abrazo!

Felipe y Sergio, ya que tienen la idea, porque no la plasman en un texo/dibujo jajaja. Claro, me quieren hacer laburar a mi. No hay sangre en este cuento, repito. A menos, claro, que alguno se corte jeje. Saludos por dos.

Ian, gusto en saludarte. Si, es un detalle bastante particular el que señalás. Sabés que durante mucho tiempo (tengo el blog desde el 2004) era el único con ese interés literario. Anderson Imberth es a mi gusto, el mejor narrador argentino (aunque me gusta mucho también Cortázar), lástima que sea tan poco conocido aquí. Este cordobés no fue profeta en su tierra. Hay que remitirse a los hechos del pasado para entender el por qué. Saludos!

SIL dijo...

//allá salieron, trotando el potrero, con el alma desnuda de la niñez y los sueños aún vírgenes de fracasos a cuestas, sabiendo que solo existe el presente//

Alma de potrero, mentes puras,
a pesar de los golpes.
Ojalá no se perdiera en el camino esa luz tan blanca !!
Ojalá brillara dentro de los profesionales que valen millones y son ovacionados por millones... esa chispita que tan bien se describe en tu relato.

Temático y precioso.

Un abrazo inmenso, Netito.

SIL

Netomancia dijo...

Doña Sil, a veces se ve esa chispita, en muy pocos, pero se ve. Uno se da cuenta porque el fútbol es otra cosa cuando esa chispa brilla. Muchas gracias! Saludos!