Versión con fondo blanco, para ojos sensibles

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31 de mayo de 2010

El niño en la noche

La imagen acuciante del niño acercándose en la noche, tan solo envuelto en una sábana blanca motivó los primeros gritos de pánico entre la gente que aquella noche estaba apostada en las mesas exteriores de un bar ubicado sobre la avenida.
Pero no era solo la estampa solitaria del pequeño de ocho o nueve años avanzando por el medio de la calle apenas iluminada por las luces del alumbrado público. Difícil sería explicar con palabras lo que aquellas decenas de personas vieron con las miradas algo turbias por la cerveza y el cansancio de un largo día.
Había algo más que la escuálida y frágil figura caminando con paso lento y vista perdida. Era la sábana blanca que por momentos perdía su virginidad inmaculada en enormes manchas de tinte rojo, que no podía ser otra cosa que sangre. Eran los pies descalzos, sucios de barro al igual que las rodillas.
Pero sobre todo era aquello que traía sosteniendo en su pequeña mano derecha, como si fuese un bolso. Aquella cabeza humana, chorreando sangre de donde uno se imaginaba daría continuidad al cuello, mostrando los ojos abiertos y desorbitados, la boca en un rictus de horror y el cabello revuelto y bañado también en sangre.
Fue entonces que los gritos dieron lugar a la estampida, a las sillas cayendo contra el suelo y más de una mesa dándose vuelta y derrumbándose sobre la vereda, golpeando piernas que querían escapar a toda velocidad.
Y allí impávido, sin posibilidad alguna de mover un solo músculo, quedé yo.
Las dos chicas que había conocido en un pub cercano y que me acompañaban a la mesa, desaparecieron en un cerrar y abrir de ojos. En la huida dejaron caer sus vasos por lo que la cerveza recorrió la superficie de plástico en dirección a mis piernas, sobre las cuales, como un minúsculo salto, terminó derramándose.
Ni siquiera el frío líquido empapando mis pantalones logró sacarme el embrujo que la imagen de ese niño viniendo hacia donde estaba, obraba sobre mi. A medida que sus pasos lo acercaban, los detalles eran más nítidos y el horror más latente.
Sus infantiles dedos aferraban el cabello de esa cabeza decapitada con fuerza y la escena se me hacía de pesadilla. Deseaba desviar la mirada, pero entonces mis ojos se posaban sobre las manchas de sangre y de allí saltaban a ese rostro inocente aún cubierto por la penumbra de la noche, haciendo imposible ver sus rasgos, arriesgar un indicio de locura o miedo en su semblante.
Me di cuenta sin observar alrededor que estaba solo. Que la macabra compañía de ese niño era toda para mi. Ahora más cerca, podía incluso oír el ruido de sus pies al rozar el pavimento. El sonido de las gotas de sangre al estrellarse pausadamente sobre el suelo. Pero más nítido que otros sonidos, el jadeo del niño. Por Dios, ese sonido...
Y de pronto sus ojos de posaron en los míos y me di cuenta que no avanzaba más por el medio de la calle, sino que se había desviado en mi dirección. Subió la vereda y llegó a altura de las primeras mesas, a unos diez metros de donde estaba. Una de las sillas caídas enganchó sus sábanas y donde debía estar su cuerpo desnudo y frágil, solo había cicatrices y gusanos y la cabeza, aquella que sostenía su pequeña mano derecha no era otra que mi rostro, tan solo el rostro, porque había sido decapitado...

Desperté temblando y sintiéndome enfermo.
Agitado. Casi sin poder respirar. Mi cuerpo estaba mojado de pies a cabeza. Instintivamente me llevé la mano al cuello. Lo palpé y más allá de la humedad, no encontré nada fuera de lo normal. Miré a mi lado y mi esposa dormía bajo las sábanas. Tragué saliva. Hubiese dado todo por un vaso de agua, pero no acostumbraba a llevar uno a la mesa de luz al acostarme. Y en ese momento, aunque sonara infantil, no me sentía seguro como para ir en la oscuridad hasta la cocina. Estaba aún aterrado por esa pesadilla. De solo pensar en ella se me erizaba la piel.
Estaba seguro que tardaría días en olvidar esos detalles tan macabros. Me pasé la mano por la cara. Lo único que deseaba era acurrucarme en la cama, con las sábanas hasta la cabeza y dormirme de inmediato.
Entonces escuché los golpes. Eran más bien golpecitos. Venían del ventanal del lado de mi mujer. Llevé mi vista hasta allí, temeroso. Ahogué un grito pero por instinto, porque luego comencé a gritar sin reparo. La fina cortina impedía la vista, pero el contorno que me dejaba entrever era claro, determinante, agobiante: la imagen de un niño, de ocho u nueve años, parado del lado de afuera sosteniendo una cabeza decapitada y envuelto en lo que parecía ser, una sábana blanca.
Y no cesaba de golpear la ventana, porque quería entrar.
Hice un esfuerzo por controlarme y zamarree a mi mujer por la espalda, para que se despertara. Pero fue para peor. La sábana que la tapaba se descorrió y una mancha de sangre ocupaba el lugar de su cabeza. Salté hacia atrás y caí de la cama. Aún escuchaba los golpes cuando el mundo comenzó a ponerse oscuro, muy oscuro...

Mañana es la sentencia. Nadie cree mi historia. Me he resignado a que sea así.
El niño vuelve de vez en cuando en pesadillas, pero aún no he podido descubrir quién es.

16 comentarios:

mariarosa dijo...

Neto, esto es terror, terror.
Impresiona lo bien logrado de las escenas, una narración impecable donde el miedo no da tregua.

¡Felicitaciones!

mariarosa

La Tomata dijo...

Aaahhh bueee....!!!!

Pucha que me hiciste cagaaar de miedo!!! Perdona la palabra, pero me dio miedoo!! :o:o:o

Geniall siemplemente geniaall!!!
Como siempre neto, sos un genio!!!

Chapeau!!!
Me saco el sombrero!!

Ruminant dijo...

Que hdp! no tenés piedad Neto, ahora tengo un cagazo bárbaro y tengo que ir a dormir!

Netomancia dijo...

Doña Mariarosa, aquí hemos sacado del cajón del escritorio toda la utilería necesaria para hacer de este relato una escena a pura sangre y horror jaja. Muchas gracias! Saludos!

Doña Daina Tomata, pero como es eso, gente grande, haciéndose popó por un relato. Ja, muchas gracias!!! Saludos!!

Don Alvarez, lo tuyo es excusa para no acostarte y seguir de parranda toda la noche entre pinceles y acuarelas. Yo lo conozco Mr. Rumi, yo lo conozco. Un abrazo!

d80 dijo...

Neto que bueno lo del diario Tiempo Argentino, quiero ver esa página y quiero darte un abrazo enorme de felicitación!!! Desde los lejos te mando un grito de emoción, espero que lo escuches!!!
jejeje
Ahora vamos al relato, sos un poco turrito con este tipo de cuentos no? Yo ya lo dije, tengo mi teoria sobre estos momentos de creación terrorifica made in Netomancia, vos te estás cagando de risa de vernos a nosotros sufrir cuando leemos esto!
Anoche tuve q dormir con la luz encendida por tu culpa, revisé el ropero mil veces, miré debajo de la cama otras mil y cuando creí oir unos golpecitos en la ventana caí desmayado de miedo y no de sueño, te parece bonito esto que hacés?
jejeje

Con tinta violeta dijo...

Totalmente de acuerdo con Diego, lo tremendo de todo esto es que el que nos aterroriza con estos cuentos está deseando ver nuestros comentarios, para valorar la magnitud del estrago perpetrado en nuestras "tiernas mentes"...ja.ja.
Geniales los dos giros del cuento, el despertar de la pesadilla y la frase final. Eres un maestro en dar la vuelta de tuerca en el momento oportuno.
Felicidades por el relato publicado en Tiempo Argentino...veo que hubo algo bueno después de todo en el Bicentenario para Neto.
Abrazos enormes genio!!!

SIL dijo...

Grande !! Netito !! Por los logros.
(se van dando, paso a paso, de a poquito y cada vez más sólidos)
Me siento muy feliz por vos (LO SABÉS BIEN)
:))))


AAAAAAAAAAAAAAAA LO NUESTRO.


Asesinar a la esposa es un sueño reprimido de muchos maridos, que por supuesto y gracias a Dios, muy pocos cumplen.
La pesadilla recurrente de tu protagonista bien puede estar machacando la conciencia de este buen señor.
Comprendo al jurado...

Con relación al relato y sus dantescas imágenes, es sencillamente maravilloso, Netuzz.

TAAAAAAAAAAAARDE pero segura.

Abrazo inmenso


SIL

Netomancia dijo...

Dieguito, gracias, para mi fue una sorpresa y que me alegró mucho por cierto. Nuestro amigo Felipe está haciendo las gestiones con su canillita amigo para ver si consigue otro ejemplar (porque por suerte él ya tiene el suyo!). No te puedo contestar la segunda parte de tu comentario porque todavía me estoy riendo de que no puedas apagar la luz jajaja. Un abrazo!

Doña Tinta, muchas gracias, espero que usted si haya podido apagar la luz, Diego es muy exagerado. Entre tanto giro y giro, en un cuento se corre el peligro de quedar enredado. Gracias por lo de "Tiempo Argentino", en un par de días podrá ver el recorte. Saludos!

Doña Sil, muchas gracias! Si, lo se y le agradezco! Le juro que el recurso de la mujer muerta apareció en el momento, no fue premeditado, incluso un segundo antes de aparecer en escena estaba seguro que el tipo dormía solo. La mente y sus caprichos, que se le va a hacer jaja. Saludos!

d80 dijo...

Felipeeeeeee apretá al canillita para q largue otra copia del diario para estos lares!!!

Luis dijo...

Menos mal que he leído el relato a estas horas en las que todavía ni he pensado en acercarme a la cama. Desde luego eres increíble metiendo miedo y creando historias con buen hacer literario.
Un saludito

HUMO dijo...

Que te parió Neto,sos peor que ver El resplandor de noche sola en casa!

Jajajajajaj fabulosamente terrorífico, no sé como voy hacer para pegar un ojo!

=) HUMO

Ruminant dijo...

Felicitaciones por lo del cuento publicado en el diario Tiempo Argentino!
Se va para arriba Netito!

Shirubana dijo...

Excelente y terrorífico relato, Neto.
Me gustó mucho la frase "recorrió la superficie de plástico en dirección a mis piernas, sobre las cuales, como un minúsculo salto, terminó derramándose."

Gracias a que el otro día vi esto (http://www.youtube.com/watch?v=wKB7zfopiUA), el inicio del cuento se me hizo jocoso. Claro que después te encargaste de que se me fuera todo el jocoso al jaraco =P

El fin del sueño es muy cortazariano, no sé si lo notaste.
(http://www.literatura.us/cortazar/parques.html)

Por otra parte, montones de felicitaciones por la publicación del cuento en el diario. ¡Qué maravilla lo suyo! Veré si algún puesto de diarios aún conserva un ejemplar para hacermelo :)

Saludos!
Shirubana.

Felipe R. Avila dijo...

Neto escribió: "incluso un segundo antes de aparecer en escena estaba seguro que el tipo dormía solo. La mente y sus caprichos, que se le va a hacer jaja",
y sí, Neto se rie pero de los nervios al recordar "como se le ocurrió en verdad"...
para mi que fue así:
El Neto no sabia como termiar el cuento, y en ese instante la mujer se despierta, le da un codazo y le grita:
¡¡¡Apagá la luz de una buena vez,Ernesto,¿querés?!!
¡¡¡¿¿Todavía a estas horas,escribiendo??!!!
Allí apareció ese horrendo pero hermoso final.
Lógico ¿No?
Felipe
(veintipico de años de casado)

Netomancia dijo...

Diego, no tanto apriete, que el canillita no es pomo. Ja.

Don Luis, muchas gracias. Más vale leer cuando la claridad acompaña. Por la vista digo, no por el miedo eh jaja. Saludos.

Doña Humo, peor que ver El Resplandor en soledad, es ignorando que realmente hay alguien detrás de la cortina, esperando el momento adecuado para atacarla. Ja. Saludos!

Don Alvarez, muchas gracias. No, trabajo en un subsuelo jaja.

Doña Shiru, tremendo pajarón el muchacho del video, en este caso no "hay que tener cara" sino un buen blanqueador jaja. Me gusta Cortázar, sin dudas que es una influencia no adrede que se cruza en el camino. Gracias por el comentario! Y ojalá consiga el ejemplar. El amigo Felipe está golpeando canillitas en su ardua tarea de conseguir uno más (porque el piola ya tiene el suyo).

Hablando de piolas... jaja. Don Felipe! Pero mire usted si va a estar contando los entretelones de cómo escribí el cuento, le dije que no lo hiciera. Ahora van a saber de donde saco las ideas, son deseos reprimidos jajajaj. Gracias muchacho, un abrazo!

Leandro R. Puntin dijo...

¡Sin palabras, amigo! La verdad, bien merecido el premio ;)

Leandro