Versión con fondo blanco, para ojos sensibles

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2 de noviembre de 2009

Poda sin respuestas

Perdido entre las hojas, lastimándome contra las ramas, sosteniendo con fuerza las tijeras de podar, a tres metros de altura, ganándole la batalla a la jardinería y a la tarea anual prometida al comprar la casa. De lo contrario el paraíso podía poner en peligro el ala este de la vivienda, robando su pintura o peor aún, partiendo sus ventanas.
La escalera plantada firme contra el suelo ofrecía una seguridad de todas formas inestable, pues la pericia en mi persona no era la indicada. Parecía un equilibrista en su acto más comprometido, jugando con la muerte ante miles de espectadores. Al menos en mi mente, jugaba ese rol.
Las ramas raspaban y cortaban y mi boca maldecía, aunque en voz baja, pues no quería despertar las sospechas de terceros, que seguramente intuían mi poca habilidad en la tarea, que año a año iba empeorando gracias a la edad que avanzaba irremediablemente haciendo que mi cuerpo se volviera cada vez más torpe e inútil.
Gruñía sin darme cuenta, cortando allí y acá, allá y aquí, tironeando y arrancando, sin ganas, molesto con la tarea. De vez en cuando descendía, cuidando de apoyar bien los pies sobre los peldaños, movía la escalera unos metros y volvía a la acción, a la lucha desigual entre la naturaleza y el hombre, ante las miradas fugaces de mi mujer o mis hijos, que solo pasaban de compromiso, para ofrecer un vaso de agua o preguntar algo no relacionado a lo que estaba haciendo, lo que, por supuesto, exasperaba mis nervios.
Fue en ausencia de ellos que noté el movimiento en la tierra y sentí la madera de la escalera cediendo. El sonido repentino de las bisagras abriéndose más de lo permitido.
En una fracción de segundos el mundo se dio vuelta. La estabilidad desapareció, la sensación de vértigo se transformó en un sudor frío que recorrió el cuerpo de los pies a la cabeza y el cuerpo se tambaleó como un juguete. La gravedad asestó el golpe final. Como una marioneta cuyos hilos se cortaron, me sentí cayendo aparatosamente. Primero fue el impacto, la sensación de mil arterias explotando, de los órganos colapsando. Después el dolor, la agonía y de inmediato, la oscuridad llegando antes que la muerte.
Y luego, todo cesó.
Me vi desparramado en el suelo, la escalera inclinada hacia un lado, sostenida por unas pocas ramas. En mi frente se podía ver un corte profundo y mucha sangre alrededor, sobre la gramilla húmeda y fría. Mi cuerpo parecía dormido bajo el árbol y en la medida que ascendía, las hojas y ramas que no había alcanzando a podar aún, me iban dificultando cada vez más la visión.
Pero allí estaba, ahora en un contexto más amplio, en el que no solo veía el cuerpo bajo el árbol, sino también la casa, sus tejas rojas, el hueco de la chimenea y más allá el jardín de la entrada, el verde del césped, el camino hacia la cerca de madera.
Sin dolor, seguía subiendo. Pero no dejaba de mirar el cuerpo abandonado. Ese cuerpo que durante más de cuatro décadas soportó este ser que ahora se alejaba. Y ahora, allí tirado, tan distante, tan lejano.
De pronto vi correr a su lado quién era mi mujer que al fin había salido al patio, encontrándose con tan trágica escena. Y en la visión, de por si tan extraña, desde algún punto en las alturas que no podría definir, pude observar que el cuerpo se movía. Si, se movía, como despertando del golpe. Y entonces, con ayuda de ella, incorporó la espalda primero y luego, sujetándose a sus brazos se puso de pie.
Absorto en aquello que veía, me vi llevado a un plano celestial, donde la paz me atravesaba de lado a lado, obligándome a mirar hacia otro lado y dejar atrás el pasado.
Así es que siguieron mis días, ajeno ya a todo pensamiento anterior. Salvo uno, que aún me carcome en silencio y que tiene que ver con mi cuerpo y su nuevo dueño, porque ya no soy yo el que existe en la Tierra, usurpando la que era mi carne y viviendo con la que era mi sangre. ¿Quién existe en él? ¿Cuántos de aquí, en este plano de la existencia, fuimos alejados de nuestros cuerpos para ser cedidos a otros? ¿Somos reales, formamos parte de experimentos de seres superiores?
Las preguntas se unifican en ese único pensamiento que aún resiste de mi vida terrenal, pero cada vez afloran con menor frecuencia, en gran parte porque la paz que me rodea hace que todo fluya más lento y en parte porque, me doy cuenta, de a poco toda conexión con el ayer se va perdiendo, como si un árbol que nadie poda lo fuese ocultando entre sus ramas y hojas, haciendo de su existencia un misterio o un simple sueño.

16 comentarios:

Carla dijo...

Un cuento con reflexion incluida.
Interesante, y triste...
Muy bueno, Neto!

Sonia. dijo...

genial!!
oye, es que de verdad me encanto... haces de alguna manera que me quede al filo del asientoleyendote con toda mi atencion casi sin parpadear, gracias!


creo que ya hasta me siento observada =0s


besitos!


pd.


me he acordado de ti estos dias relacioanndo tu imagen de perfil con el disfraz de Jack ha sido popular en este halloween, solo que ninguno me conto un cuento. =0(

d80 dijo...

muy buen relato neto, me fascina cuando desde el supenso o el género fantástico un autor logra indagar el presente, la condición humana, el misterio que nos rodea cotidianamente.
un texto muy profundo, muy preciso y como siempre muy atrapante!
abrazos!

SIL dijo...

Grandioso.
Me sorprendió de la raíz a la copa (ya que hay árbol en el medio)
:)
Maraviloso el relato, y hasta esperanzador en medio del espanto.
Un beso, hermanito.

Luis dijo...

Me encantó este trabajo sobre el comienzo y el fin de todo. Propones tantas reflexiones que uno se queda pegado a la silla mientras termina la lectura.
Un saludo

Con tinta violeta dijo...

Me ha dejado pensando...y me ha gustado la idea de alguien que se aleja, y deja su cuerpo a otro...muy sugerente. No sé que dirán la mujer y los hijos ¿?¿no crees?.
El trasfondo de reflexión que abre es interesante.
Sldos desde España.
Paloma.

Mannelig dijo...

Caramba, ahora entiendo ese "no sé qué" que me asalta a veces, desde que me caí de la escalera, cambiando aquella bombilla...

Martín dijo...

Neto, antes que nada disculpas por no comentar antes. Tuve unos días un poco complicados, pero aquí estoy poniendome al día. Me encantó este relato. Esa descripción de la "ascensión" final me pareció fabulosa, y sorprende en el final, cuando el usurpador toma el cuerpo ajeno. Una idea muy original!

Posmoderna dijo...

entonces, cuando la gente te dice: "cuanto has cambiado" es por algo como esto no?

saludos!

el oso dijo...

El otro que fui es el que tiene la culpa, lo juro, yo nunca...
Inquietante relato, Neto, donde su pluma dibuja como nadie los árboles de la vida y de la muerte a la vez.

HUMO dijo...

Muy bueno Neto!
Suspenso necesario.

=) HUMO

Felipe R. Avila dijo...

Lo que los usurpadores no saben es la que les espera...
Por empezar,cada tanto, van a tener que tratar de podar ese maldito árbol.
Ahí los quiero ver, cuando se caigan y al empezar a elevarse vean de lejos como se les mete en el cuerpo un Sglouf, un Krakano o tal vez un Gubio de las arenas marcianas...
Y ni te cuento lo que van a sufrir cuando estos nuevos estén poda que te poda y sus "nuevos" hijos y esposa no le digan nada que les levante el ánimo...Seguro que devuelven el envase, y lo terminan a usted sacando de tan plácido sopor, de ese tranquilo sueñito celestial...para que vuelva.

Bueno, la verdad, es uno de tus mejores cuentos.Que digo, ¡¡¡¡un "cuentazo"!!!!
Te felicito

Netomancia dijo...

Carla, gracias! Si, más que triste, desconcertante. Saludos!

Sonia, mil gracias! Es un placer saber que te produce eso. Jaja, me imagino, Jack se ha puesto muy de moda y pensar que hace unos quince años atrás era difícil encontrar hasta un póster de él. Gran personaje de la imaginación de Tim Burton, sin dudas.

Diego, gracias, indagar la condición humana, nuestras dudas y miedos, es lindo transmitirlo de vez en cuando, esta vez salió casi de casualidad. Un abrazo!

Doña Sil, que el árbol no le tape la escalera o no era así? Jaja. Muchas gracias, como siempre!

Luis, gracias!! La lectura propone otras lecturas, pero interiormente y en cada uno. Es bueno saberlo. Saludos!

Doña Tinta, todo un misterio, les caerá bien? Mal? Nunca lo sabremos, nuestro protagonista optó por dejarse llevar. Saludos!

Don Mannelig, no se si responderle, supongo que no es ud jajaja. Gracias, un abrazo.

Martín, no te disculpes, por favor. Me alegra mucho todas las buenas nuevas noticias que leí en tu blog, te merecés esas alegrías. Y mil gracias por el comentario! Un abrazo.

Posmo, creo que diste en la tecla. Supongo que debe venir por algo así ja. Saludos!

Don Oso, no me venga con eso. Qué usted tiró la escalera adrede y ni siquiera se lastimó... ja. Gracias! Un abrazo!!!

Doña Humo, gracias! Como siempre, un gusto tenerla por acá.

Felipe, me encanta que te haya gustado. Yo creo que si el "nuevo" lee todo lo que le espera, se pega un tiro jajaja. Un abrazo!

Lauri dijo...

SIgo leyendo...hoy le tocó el turno a este cuento "fantástico". Es muy imaginativo, fuera de lo común totalmente, con un desenlace extraordinario.
Felicitaciones!!!! Y hasta la próxima.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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