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17 de julio de 2009

El camino de la redención

Se descalzó para demostrar respeto y avanzó por el sendero de piedras. El templo imponía no solo respeto, también hacía que todo visitante experimentara una sensación muy cercana al miedo. A llegar a la enorme puerta golpeó con fuerza.
El esfuerzo parecía irónico. La madera debía tener un grosor de sesenta centímetros y sus nudillos apenas si le arrebataron un sonido al silencio. No obstante, la puerta se abrió.
Sus ojos se prepararon para una revelación divina. Estaban a punto de ser testigos de la maravilla que por siempre soñó encontrar dentro del templo. Sin embargo, quedó mudo de asombro al no ver nada.
Absolutamente vacío, el interior del templo se perdía más allá de su vista. Ningún ruido, ningún indicio de construcción y mucho menos, de vida. Avanzó y a medida que lo hacía, el horizonte se ampliaba y se extendía hacia los lados. Tras mucho avanzar giró en redondo esperando verse distanciado enormemente de la puerta, pero el coloso de madera estaba allí mismo, a pocos pasos de él.
Sintió dolor en el pecho. Respiró hondo, resignado y abandonó el templo. Poco importaron los diez años de peregrinación y los sacrificios por sobrevivir desde que el sol salía hasta que las estrellas se convertían en su única compañía.
El templo le había dado la espalda a sus pecados. La nada le había dicho todo. No podía esperar la redención entre los mortales cuando a éstos había matado en el ayer. Si quería redimirse, debía morir bajo su propia espada y sentir el mismo filo que otras carnes ya habían probado.
Se volvió a calzar y emprendió el camino por el cual había llegado. Si no había perdón, entonces tampoco le era útil seguir purgando en la consciencia las viejas penas. Desenvainó la espada y juró no guardarla hasta hacer correr la última gota de sangre de la faz de la tierra.
Algunas voces me han dicho que ha llegado a nuestro pueblo...

8 comentarios:

nina dijo...

Apaaa, qué final eh!
Me encantó eso de "sus nudillos apenas si le arrebataron un sonido al silencio.", muy lindo.

Severi dijo...

otra demostración de que Ud. es AUTORIDAD en suspenso y climas. Genial para una noche de frío empuñando una copita de bailys...

un abrazo Netro

Alejandro Ramírez dijo...

Estremece la situación y la consecuencia.

Un abrazo.

Felipe R. Avila dijo...

"Si quería redimirse, debía morir bajo su propia espada"...este texto me confundió, lo primero que pensé fue que se suicidaba, que se mataría, cuando -decime si me equivoco- vos te referís a la espada de los otros, de los demás, de la gente.Esa,a la que él se va a enfrentar indefinidamente para purgar sus errores.

O sea: (como pasa muchas veces), que son los demás los que lo definen a uno,
(uno puede convencerse de ser un santo,por ejemplo, pero los demás pueden estar seguros de que es lo contrario).Y así quedás en la historia.
Uno pasaría entonces a ser como un resultado de lo que los demás ven,
lo que quieren de uno, o en este caso, si lo perdonan o no.
¿Era así?¡¿Estoy loco?!
No, no, es tu cuento,che.
¡¡Es muy profundo, Neto!!!!
Te felicito,

Mannelig dijo...

Pues hay que salir por piernas, porque después de esos diez años, parece que trae malas pulgas...

Carla dijo...

este cuento me lo imagine como en China, nose porque...
Me imagine los zamurais y budistas... nose me venia todo eso en la mente.
Creo que el queria seguir matando, creo que quizas el templo donde ingreso lo pudo haber interpretado de otra forma. El hecho se sentir que habia caminado tanto y solo estaba a pasos de la puerta. Nose, creo que no vio nada porque no quizo ver.
Excelente Neto!

Netomancia dijo...

Nina, gracias como siempre!!

Don Severi, cualquier excusa es buena para ud para levantar una copa jaja. Un abrazo!!

Alejandro, gracias por el comentario!

Felipe, me están gustando tus análisis, la forma de afrontar los relatos en la que incursionás. Veamos, es buen pasaje el que señalás, quizás el principal: Si debía morir, esa por su propia espada. Puede interpretarse como que su única escapatoria fuese el suicidio, es verdad, pero también como que debía morir cuando en batalla encontrase un oponente despiadado de su misma talla. Es según la interpretación que le demos, lo que puntualmente veo en este relato es una persona que comprende que la maldad no se limpia con una caminata. No existe el templo que perdone automáticamente. Un abrazo!!

Mannelig, fueron diez años en vano, ahora a recuperar el tiempo perdido.

Carla, si, en mi mente a medida que escribía le daba el mismo paisaje, además en oriente lo místico tiene más fuerza. Tu interpretación es buena, puede que siempre supiera que allí no encontraría nada, puede que realmente su sed de sangre tan solo estuviese dormido y haya buscado un pretexto. Me gustó lo de "no vio nada porque no quiso ver".
Saludos!!!!!!

el oso dijo...

El camino de la redención está plagado de signos que no dicen nada, pero a los que les asignamos significado...
Cuando cayeron los significados, comprendió que debía él mismo asignarle sentido a tanta muerte.
Buenísimo, Neto...