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21 de junio de 2009

La revelación de Sam

I

Sam Weinslerg era un sociólogo respetado. Los años dedicados al estudio, al pensamiento y a la enseñanza le hicieron un lugar principal en el campo del conocimiento. Sus libros de sociología eran referentes inevitables de las universidades alrededor del planeta, como así también los escritos y ensayos sobre filosofía, antropología y política.
Los últimos dos años habían sido diferentes a todos los anteriores. Había comenzado a recluirse en su domicilio, a rechazar invitaciones a simposios, disertaciones y otros eventos, y finalmente, también a desistir de seguir dando clases. Sus allegados intentaron en vano sacarlo de las cavilaciones en las que se encontraba sumergido. Tampoco pudieron saber que era aquello que lo había sumido en esa postura.
Otrora un hombre social, amistoso, querible, Sam se había convertido en un ermitaño hosco que solo salía de su hogar si su salud así lo requería. La casa, por cierto, era una hermosa construcción victoriana, en las afueras de Londres. Vivía solo, con la única compañía de Dolores, la ama de llaves.
La presencia de Dolores en la casa se remontaba a treinta años. Ella creía conocer a Sam mejor que nadie, sin embargo también para ella significaba un enigma indescifrable la actitud de los últimos meses de su patrón.
La mañana del último día del mes, ella escuchó desde su habitación los pasos de Sam bajando las escaleras que comunicaban con las habitaciones superiores. Bajaba llamándola desesperadamente. Ella temió lo peor. Adoraba a su patrón, por lo que no perdió tiempo en ir en su ayuda. Sin embargo el rostro de Sam no reflejaba dolor o malestar alguno. Fue a su encuentro, lo ayudó a descender los últimos escalones, controlándole el pulso sin que éste se diera cuenta.
"Dolores, Dolores" comenzó a decirle y comprendió que su apuro se debía a que necesitaba decirle algo urgente. Y comprendió que era aquello que durante dos años lo había mantenido en el más oscuro de los pensamientos.
Le pidió que se sentara e hizo lo propio, ocupando uno de los sillones de la sala principal. Sus ojos estaban recubiertos con una capa húmeda y ella intuyó que era de emoción. Sin embargo, no estaba alegre, o al menos, no lo demostraba.
- Hace tiempo Dolores que estoy sumido en una idea - comenzó diciendo - que me consumía por dentro. Se que no es propio de mi y ante todo, le debo mis disculpas. Tanto a usted como a todos los conocidos a los que le he fallado a invitaciones o no correspondido a los más simples saludos. Pero debe entenderme Dolores, jamás me había enfrentado a un pensamiento como el que ahora le contaré. A esta revelación del que soy dueño y que debo comunicar con responsabilidad y sabiduría.
Dolores se acomodó en el sillón, sabiendo que Sam necesitaba que alguien lo escuchara. Además, estaba muerta de curiosidad.
"Dolores, le hablaré de la existencia. De nuestra existencia. La suya, la mía, la del vecino, la del lechero. La existencia humana. Resumimos la existencia en una palabra, en un significante, en este caso, life en inglés, vida en castellano. De está última sabemos un origen remoto, en el antiguo latín: vita".
"La lingüística enseña que a todo significante, le corresponde un significado. Y que en algún momento, los significados fueron colocados, quizás arbitrariamente. En fin, no es tan así, es mucho más complejo. Si me escuchara Saussure... a lo que voy querida Dolores, es que podemos creer que el término vita fue colocado arbitrariamente y que con el tiempo, si esa palabra era dueña de un concepto bien definido, lo perdió indefectiblemente. Y más descabellado aún, abrirnos a interrogantes sin respuestas, como quién le dio ese nombre, quién definió vita para el sentido de vida. No quiero entrar en debates religiosos, históricos ni científicos, aunque se que será imposible evitarlos. Teniendo en cuenta lo que ahora se, es inevitable".
"Hace dos años Dolores me enfrenté a la muerte. Quizá usted ni nadie lo sepa, pero así fue. El hombre es un ser existencial, justamente. Usted podrá decir que a mi vida no le falta nada, con una carrera excepcional, una trayectoria que seguramente quedará en la historia de la sociología y amistades en los ámbitos más renombrados de la sociedad, no solo del Reino Unido, sino del mundo entero. Y tendrá, en esos puntos, toda la razón. Pero pregúntese qué es mi vida más allá de eso. La absoluta nada. Ningún familiar, ninguna esposa, ningún hijo a quién amar. Somos mis estudios y yo. Es patético mi querida Dolores. Y por favor, no crea que no la estimo, pero considere el término familia, su significado y verá la ausencia total del mismo en mi persona. Fue entonces, hace dos años, que en una crisis interior, dominado por el dolor, la soledad y la tristeza, llevé a mi boca el caño de un revolver y gatillé dos veces. Solo había una bala en el tambor, al que había hecho girar antes y la misma no se dignó, en esos primeros dos intentos, a darme el gusto. Un instante de cordura me salvó de la muerte, porque entendí lo que estaba intentando hacer y me asusté, arrojé lejos el arma y rompí a llorar, toda la noche. Y mientras la penumbra me envolvía y el llanto se transformaba en pena, comencé a pensar en la existencia humana, en la existencia en si, en el término vida, en aquel origen latín".
"Lo que a continuación le revelaré, Dolores, es el producto de meses y meses de corroboraciones, de casos estudiados. El margen de error es mínimo. Refutarán lo que le diré en segundos, intentarán destruirlo con los argumentos más diversos, pero creáme mi fiel amiga, que estoy seguro del resultado al cual mis pensamientos y reflexiones me han llevado. Y puedo decirle que jamás estuve tan seguro de algo".
"Le hablaré de la vita, si usted lo quiere, del destino. Me dirá que son cosas dispares, que la vida es una certeza y el destino una conjetura. Le diré que a esta altura de mis estudios, ignoro donde trazar la línea que los distinga. Y de lo que le hablaré es de algo tan simple, tan a la vista por siglos, que me aterra pensar las razones que han motivado que la verdad se mantuviese oculta durante tanto tiempo. Todo se resume en una simple línea horizontal y otra vertical".

II

"El latín estaba compuesto por un alfabeto de veintiún letras. Recién en los primeros siglos de la era que contamos posterior a Cristo, se le sumaron dos más, provenientes de otros alfabetos, que para entonces comenzaban a interactuar en un mundo que se movilizaba. A su vez el latín tenía distintos dialectos y no era el mismo latín que se hablaba en una zona que en otra, en una época y en otra. El latín que hoy se escucha en las iglesias, tampoco es aquel latín, sino un latín reconstituido. Las imprecisiones son las verdaderas estrellas de la historia mi querida Dolores. Quiénes nos embarcamos en los estudios desde el pasado, aprendemos a convivir con ellas, e incluso, a encariñarnos. Entre esas veintiún letras, la v no existía. Aparecería luego en la Romania oriental. La u suplía a la misma. El orden en una línea horizontal, es similar al que conocemos hoy de nuestro alfabeto".
"Ahora bien, tomemos las letras. En primer lugar la v, o bien, la u. Pensemos que vita ya se utilizaba en el latín arcaico. Contamos desde la primer letra hasta llegar a esa. Anotamos veinte. Buscamos la segunda, la i. Contamos, y tenemos siete. Busquemos la t. Nos da diecinueve. Finalmente la a. Aquí solo anotamos uno. Ahora trazamos una línea vertical y otra horizontal que parten de un mismo punto. En la vertical, de arriba hacia abajo colocamos la u, la i, la t y la a. En la horizontal colocamos números desde el cero en adelante, manteniendo siempre una misma relación temporal entre uno y otro. Ahora trazamos desde la u hacia el costado derecho, veinte espacios, completados estos, llevamos el final de la línea hasta abajo y llegando a la altura de la i, dibujamos la línea recta hacia la derecha respetando siete lugares. Continuamos el proceso con la t y finalmente con la a. Veremos en esta última que la línea cae abruptamente".
"Esta ecuación me ha tenido en vilo durante muchos meses. Le he dado vueltas, a sabiendas que aquí estaba la respuesta a mis cavilaciones. Pero algo en mi interior, como sociólogo y filósofo, se oponía tenazmente a aferrarme de las matemáticas para llegar a una conclusión sobre la vida y la muerte, sobre nuestra existencia y el destino. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, las posibilidades de otra explicación iban desapareciendo. No obstante, luché contra esta respuesta matemática, obstinadamente luché, se lo juro querida Dolores. Pero hoy me rindo ante este tétrico rompecabezas matemático, ante esta revelación de la que hasta el momento, le he contado solo la mitad".
"Ese esquema gráfico que nos queda tras seguir los pasos que le enuncié, es imperturbable. Nos indica la extensión promedio de cada etapa de nuestras vidas, la niñez, la adolescencia, la adultez y la vejez. Pero faltaba algo más, sin dudas. Entonces comencé a investigar en forma práctica. Tomé como ejemplares de estudio a mis amigos muertos. Anoté sus fechas de nacimiento, sus nombres y les di valores en esa escala. Bien podría decirle que en todo este tiempo lo que más he hecho además de pensar, es trazar líneas. Primero probé con los nombres completos, pero me di cuenta que incurría en un grave error. En la época en la que el término vita fue concebido, solo el nombre principal era el que importaba. Entonces comprendí también que las fechas que estaba anotando no eran válidas. En aquel entonces no había un antes y un después de Cristo, el calendario gregoriano no estaba en la imaginación de nadie. Estuve a punto de desistir, pero esas noches de resignación fueron las más largas de mi vida y me obligué a proseguir".
"Inventé una fecha al azar, partí de un cero imaginario, intuyendo un tiempo cero, un inicio de la civilización como tal o al menos, una civilización que le importara medir el tiempo, tal como hoy hacemos, casi esclavos del mismo. El tiempo en realidad no existe, es una forma de medición humana. Es decir, siempre creí eso. Pero este enigma matemático me decía lo contrario a cada momento. Qué el tiempo era más que un invento o recurso humano, era algo tangible, una parte necesaria e irremplazable en la ecuación. ¿Pero cómo podía lograr encontrar ese cero imaginario? Si me remontaba en la historia, el latín arcaico data de unos tres mil años, pero los relojes de arena ya lo conocían los antiguos egipcios hace cinco mil años. ¿Debía dudar de la palabra vita? ¿Debía abandonar todo lo que hasta el momento había estudiado? Me dije que no. Deduje que vita era una adaptación matemática de alguna palabra más antigua aún, quizás de un idioma como el sumerio o el tamil. Deduje que la translación al latín había sido por algún tipo de ecuación que la dejó conformada con la u, la i, la t y la a, manteniendo los mismos valores matemáticos que tenía en la otra lengua. En lugar de resignarme, había logrado interesarme más en la búsqueda de la respuesta."
"Coloqué mi cero imaginario unos ocho mil años atrás. Volví entonces a mis dos líneas unidas por el mismo punto de nacimiento. Tracé lo correspondiente a vita, cómo le enseñé hace instantes. Tomé los datos de uno de mis amigos fallecidos y volqué allí su nombre convertido en números según el primer alfabeto latino. Estimé su fecha de nacimiento a partir de mi cero imaginario. Y aquí llega la parte que pude descubrir recientemente. La última pieza del rompecabezas. La forma de descifrar exactamente ese cero imaginario, era con su fecha de fallecimiento. Con ambos datos, logré crear una fórmula que ajusta el punto de partida de cualquier ser en esa línea temporal y me devuelve el número vita".
El número vita es un número único, que solo se logra de restar, sumar, multiplicar y dividir en forma intrincada y astuta, la fecha exacta de nacimiento a partir de mi cero imaginario, los valores fijos de la propia palabra vita y los valores numéricos del nombre de la persona. Y usted aquí me dirá que por ende, este número es imposible de calcular para una persona viva y es aquí que yo le digo que no, que justamente, el número vita nos permite saber la fecha de fallecimiento de cualquier persona antes que esta haga realidad, con tan solo tener las restantes piezas del cuadro".

III

Dolores estaba asustada. El fervor de Sam había ido creciendo a medida que avanzaba en la explicación. Sus ojos parecían desorbitados y la verborragia, poco propia en él, parecía no tener fin. Pero lo que más le aterraba, era la revelación a la cual estaba asistiendo. Sam le estaba diciendo que se podía saber con exactitud la fecha de fallecimiento de una persona. Le estaba aseverando que nuestras vidas tenían un principio y fin ya establecidos. Qué no éramos más que instancias previstas en una línea de extensión infinita. ¿Sam se había vuelto loco? ¿Los dos años de cavilaciones lo habían vuelto demente? Quería sentir pena por Sam, pero no podía, porque en su corazón le creía, por más que su mente se resistiera a la idea de lo que estaba escuchando.
- Me cree loco Dolores, supongo que si - dijo Sam. También creí estar atrapado por la locura en todo este tiempo. Más aún, ahora lo quisiera. Sobretodo ahora que comprendo más de lo que hubiese querido comprender a lo largo de mi vida, quisiera no tener la facultad del raciocinio.
"Esta fórmula lejos está de ser maravillosa y allí la paradoja. Quizá nunca estuvimos ante una fórmula más reveladora, más significativa que la que he descubierto. Pero esta fórmula Dolores, nos condena. A toda la humanidad. Nos muestra tal lo que somos. Reduce nuestra existencia a simples números. Porque esos somos, números de una ecuación universal, previamente contemplados. Esta fórmula arcaica, conocida por antiguas razas inteligentes de nuestro planeta, extintas por el tiempo o el propio conocimiento de su destino, se perdió en la historia probablemente con el fin de no volver a ver la luz jamás."
"Cuando la revelación se haga pública, tendrá distintos efectos. Los científicos y matemáticos la estudiarán, algunos la rechazarán, otros buscarán los argumentos que la invaliden y otros, no lo dudo, terminarán confirmándola. Eso llevará años, pero no es lo que me preocupa. No es lo que ocurra en el terreno científico lo que me aqueja. Es en la gente, en lo que representará en su espíritu el hecho de saber que nuestras vidas no son consecuencias de nuestras acciones, sino designios preestablecidos, que por más que nos esforcemos, no podremos romper. Nacemos y morimos en las fechas que ya están escritas. Qué algún ser, organismo, ente, o la nada misma, ya dibujó hace millones de años y que alguien transmitió a los antiguos o bien, algún antiguo logró develar".
"Qué pasará con las religiones, con las creencias, con los seres de bien. Qué sucederá con quiénes cuidan de su salud, los que obran por los demás. Puedo presentir que sus corazones se romperán, la vida cobrará un nuevo valor, repleta de sinsabor. Y por otro lado, esa información, quién la administrará, quién podrá saber la muerte de los demás, quiénes querrán saber de antemano el día de su fallecimiento o bien, será algo normal en un futuro que al nacer nos coloquen en la partida de nacimiento la fecha de ver la luz e inmediatamente, la de nuestra muerte. Le puedo asegurar Dolores que no es fervor lo que siento por este descubrimiento. Todo lo contrario. Es opresión, es temor, es decepción".
"Se estará preguntando si acaso probé la fórmula conmigo - Dolores asintió con la cabeza, en el más absoluto de los silencios -. Lo hice anoche. Apliqué la fórmula luego de varios días de resistirme y ha sido el resultado lo que ha motivado que saliera corriendo escaleras abajo para hablar con usted. Mi querida Dolores, el día de mi muerte es hoy".


IV

Sam apaciguó el intento de Dolores de levantarse del sillón con un simple movimiento de manos. No muy conforme, la ama de llaves le hizo caso.
- Mi querida - prosiguió Sam - no debe preocuparse por mi salud, porque mi salud está bien. Se que esto la confunde, pero la fórmula funciona bien y su resultado es exacto. Hoy moriré. Usted debe comprender que como hombre de ciencia que soy, me debo a ella. Y por lo tanto, no puedo seguir mis propias motivaciones o apreciaciones sobre la magnitud de lo que he descubierto a lo largo de estos dos años de reflexiones e investigaciones.
"En otras palabras, es mi deber para con la ciencia, con la humanidad y mis colegas, exponer el descubrimiento, con todo lo que ello implique, no tanto para mi persona, que sufrirá sin dudas lo mismo que Charles Darwin tras su Origen de las Especies, sino para la existencia misma. Comprenderá Dolores que hacer público a mis colegas y a la humanidad estos conocimientos será lo mismo que la apertura de una nueva caja de Pandora. Puede que no se expandan todos los males, pero solo uno bastará para motivar la aparición de todos los otros. Temo, y mucho temo, que este conocimiento arrase con la poca buena voluntad, con la casi inexistente paz y con el poco amor que nos queda, como así con la civilización misma, para el inicio de una nueva época de barbarie. Así de grande es mi temor, fiel Dolores".
"Pero cómo le decía, me es imposible, incluso por principios, ocultar esta información. Por eso es necesario Dolores que usted me mate. Se que no podrá hacerlo, como no pude hace dos años, cuando esa decisión me llevó a este descubrimiento. Es que entonces, yo no lo sabía, aún no debía morir. Pero si lo debo hacer hoy, porque así está establecido. Arriba en mi habitación he dejado una carpeta con todos los apuntes. Una vez muerto, puede hacer con ella lo que quiera. Le diría que quemarla es quizás la mejor opción, pero mi consciencia aún está viva y admitir ello de un descubrimiento propio tan grande, es muy triste. Pero lo dejaré a su consideración."
"Usted sabe donde se guarda el revolver en esta casa. Por más que hace dos años no haya notado que un día faltó, ahí ha vuelto a estar desde entonces, con la bala que ha permitido este tiempo adicional de mi vida, sumida ahora en pensamientos confusos, justamente por no haber muerto cuando me lo propuse. Con todo el amor que le tengo y por todo el amor que usted me tiene, mi querida y fiel Dolores, le pido que vaya por ese revolver y termine con mi sufrimiento y de esa forma, evite que motivado por mis afán de hombre de ciencia, vuelque sobre las mentes humanas la reveladora verdad sobre la existencias de sus vidas".
A Dolores, dos lágrimas le surcaban las mejillas. Sam era un hombre sincero, al que respetaba y amaba en silencio. Si la revelación de su intento de suicidio la había golpeado minutos antes, el anuncio de su inminente muerte y el pedido suplicante de que ella lo ejecutara para evitar otros males, le había atravesado el corazón de una forma más letal que una bala, porque una bala la hubiese matado y ella seguía viva, sentada en el sillón, de cara a Sam, llorando sin saber como reaccionar ni que hacer.
Con todo el valor que pudo acopiar, se levantó del sillón. Sam la miraba con ojos repletos de esperanza. La capa de humedad que recubría sus ojos también se había transformado en lágrimas y recorrían ya el sinuoso camino que los años había tejido en su tez.
Dolores fue hasta el cajón inferior del aparador del vestíbulo y tomó el arma de la que le había hablado Sam. Volvió a la sala principal, empuñando el revólver con miedo, la mano temblorosa y el corazón acelerado.
- ¿Qué diré... qué excusas pondré cuando la policía llegue? - preguntó alarmada.
- Dirás que estos dos años habían cambiado mi temperamento. Tendrás muchas personas que asegurarán que en este tiempo cambié y no estarán equivocados. Y dirás, que hoy particularmente estuve con muy mal humor y que intenté apuñalarte, preso en mi demencia. Alcánzame un cuchillo, así podré morir sosteniéndolo y facilitarle la razón de tu disparo a la policía.
Dolores así lo hizo. Lo despidió con un beso. Le acarició el rostro, su barba blanca. Miró esos ojos claros abiertos por última vez. Se tapó el rostro para no llorar desconsoladamente delante de Sam. El le sonrió, comprensivo.
Dio tres pasos atrás, mientras Sam se ponía de pie. "Dispara" le ordenó tranquilamente y ella lo hizo. El estruendo la sobresaltó. La bala atravesó el pecho de Sam y salpicó de sangre la pared que estaba a su espalda. Sam se desplomó sin vida sobre el sillón, aún sosteniendo el cuchillo, como había prometido. Dolores cayó de rodillas y se arrastró hasta el cuerpo inerte de su patrón. Lloró, cómo nunca había llorado.
Pero debía actuar antes que llegase la policía, así que fue hasta el piso superior, tomó la carpeta con los apuntes de Sam y todo su macabro contenido y lo llevó hasta la chimenea, que ya estaba encendida. No quiso mirar las hojas, ni sintió curiosidad por saber la fórmula exacta. Arrojó todo al fuego y observó como las llamas consumían sin saberlo el mayor secreto de la humanidad. El crepitar del fuego la sobrecogió, recordó el cadáver de Sam en la sala principal y no pudo soportar más. Corrió hacia el pasillo, llegó hasta la escalera y la bajó a toda velocidad. Pero ya era tarde, la policía estaba allí, irrumpiendo por la puerta principal, alertada por algún vecino del estruendo de arma de fuego que se había escuchado.
Ya no estaba a tiempo para tomar el revólver, buscar otra bala en el cajón y pegarse un tiro en la sien. Ahora tendría que dar su versión de los hechos, ocuparse del funeral de Sam, llamar a los conocidos, cargar con el sufrimiento, la culpa y la verdad.
Se dijo, antes de recibir las primeras peguntas de parte de los policías, que seguramente su día para morir no era ese. Se preguntó si acaso Sam ya lo sabía. El cuerpo ensangrentado sobre el sofá y la cabeza apoyada grotescamente sobre el respaldo ya no tenían la respuesta.

14 comentarios:

Sil dijo...

Me encantó.!!! jajajaja
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(ya sé,tus chistes son mejores, te juro que lo leo esta noche completito , total me duermo a las 3 de la mañana siempre, así que tengo marco temporal suficiente.)
Besitos.

Netomancia dijo...

Tiene toda una semana!

Para quienes estudian alguna carrera relacionada a la historia, lingüística, matemática, tenga piedad de este texto. Es solo ficción.

Sil dijo...

Hermano, no es mi caso, igual supongo que voy a tener piedad.

Besos que no estudian.

el oso dijo...

Querido Neto, evitando las leves exageraciones que me son propias muchas veces, voy a decirte que este cuento es una maravilla. La ansiedad por conocer el desenlace se equipara al deseo de que no se termine.
Un escenario que se va recalentando al ritmo de las oraciones como solo vos sabés hacerlo. Una temática conmocionante tratada de manera que apenas te permite leer de sentado...

Respecto de los cuentos largos, sí, es cierto que quizás no sea el mejor lugar. Pero bueno, me pongo la lanza en ristre de tus lectores para conminarte -aunque más no sea de vez en cuando- a dejarnos alguna perla del tamaño de ésta (perla).

Abrazo

Carla dijo...

En el primer capitulo cuando habla con el ama de llaves hay mucho suspenso, yo estaba tan curiosa como Dolores.
En el segundo es genial como hablas de cosas que yo ni siquiera sabia, del latin, de historia, de matematicas, entre tantas otras. Sabes muchisimo Neto! Sos todo un cientifico! El final de este capitulo me dejo conuna sensacion intensa... ¿podia saber la fecha de su muerte??? Que impresion!
En el tercero me senti como Dolores, exactamente igual. Debe ser terrible para Sam haber descubierto que solo somos numeros, que todo esta preestablecido. Me mato esta frase: "será algo normal en un futuro que al nacer nos coloquen en la partida de nacimiento la fecha de ver la luz e inmediatamente, la de nuestra muerte"
Llegue al final de este capitulo y me salio un suspiro bastante fuerte, un suspiro de impresion... Por suerte el relato sigue.
En el cuarto: Pobre Dolores! Como Sam la puede hacer cargo de un asesinato y encima tener que decidir sobre tremendo descubrimiento!!!!!
Por suerte lo quemo... seria un caos si esa teoria viera la luz, aunque no sabemos si es verdad o eran los numeros, las lineas y los calculos alucinaciones de Sam.

Neto: Me encanto esta historia, es intensa, de un suspenso estremecedor, de descripciones geniales...
Creo que por mas que no estes muy convecido tendrias que publicar estos cuentos largos, porque yo lo lei de una por ejemplo, y no me parecio ni largo ni pesado.
Si no de ultima podes publicar un capitulo por dia en tus otros cuentos "largos"

Felicitaciones Neto, sos un gran escritor!

(recien lei en tu comentario que pedis piedad porque no sabes de estas ciencias que nombras, te puedo decir que a mi me la hiciste creer, yo pense que eras un superdotado ante tanto conocimiento)

Netomancia dijo...

Don Oso, miles de gracias. Hay que armarse de tiempo para un relato largo, y a veces cuando estamos en internet, es un placer encontrar relatos cortos. Me alegro que no te resultara pesado, sino todo lo contrario. Un abrazo!

Carla, impresionante tu comentario, es más largo que el relato jaja. Broma. Sinceramente, gracias, porque hacés un análisis minucioso y hasta me gusta que juegues con el final y dudes de Sam, porque jamás en el relato se pone en duda y que lo hagas marca pautas que el lector siempre es quién orienta la narración según sus pensamientos.
En realidad conozco, pero no mucho. Lingüística si, la aprobé y muy bien, así que más vale que me defienda en esa, pero soy haragán y no tenía ganas de confirmar ninguno de los datos que me venía a la cabeza en el momento de escribir.
Muchas gracias por flor de comentario! Y me alegra que como al Oso, no te haya resultado pesado. Saludos!!!

Carla dijo...

Y ha tan largo relato merece un comentario largo jijiji.
Con respectos a mis dudas con Sam, me parece barbaro que no la hayas planteado, porque esta bueno que el lector pueda armar tambien su propio cuento de lo que lee.
A mi por lo menos asi me gusta, imaginarmelo todo.

Sil dijo...

NETITO, NETITO, DEJAME TOMAR AIRE PLEASE...

.- VOLVÉS A TORTURARME CON EL JUEGO DIVINO, LO LÙDICO DE DIOS, Y AHORA, EL INCREÍBLE DESCUBRIMIENTO DE SAM....

1) ESPECTACULAR, NO ME PARECIÓ LARGO (VI EL SEÑOR DE LOS ANILLOS 10 VECES ) 10 HORAS COMO UN SUSPIRO

2) Y SI DOLORES NO LO MATABA? QUIZÁS ÉL SE HUBIERA SUICIDADO CON TAL DE PROBAR SU TEORÍA....??

3) SI YO HUBIERA SIDO DOLORES, CAPAZ LO MATO, PERO NO HUBIERA QUEMADO LA CARPETA, SE LA HUBIERA VENDIDO A DAN BROWN POR 250 MILLONES DE DÒLARES...BUENO 450 MILLONES, MEJOR...500 ...?? 1000?

BRILLANTE HERMANITO !!!!!!!!!
LO FELICITO CON TODO MI CORAZÓN.

BESOS miles.
Lo vamos a extrañar a montonazos !

Sil dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alejandro Ramírez dijo...

Largo, ambicioso, complejo. Semejante descubrimiento acaba con cualquier vida. Me pregunto, como Sil, ¿qué hubiera pasado sin Dolores no lo mata? Se cae por las escaleras, se ahoga tomando agua... Muy interesante su relato, Neto.

Puede viajar tranquilo que aquí nos quedamos devanándonos los sesos.

Un abrazo.

HUMO dijo...

Espectacularrrrrr, parecía el código Da Vinci JAAAAAAA, una genialidad, atrapante, soberbio!!!
Magnifico cuento, de verdad no se me hizo largo para nada!


Felicitaciones!

=) HUMO

HUMO dijo...

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Pasa este osito a las personas que quieres muchísimo y no quieres que cambien nunca. (espero recibir el osito).
Si recibes entre 2-4 ositos te quieren
Si recibes entre 4-8 ositos te quieren mucho
Si recibes entre 8-10 ositos te quieren muchísimo
Espero que yo sea uno de ellos!!

SIL dijo...

(HUMO me leyó la mente siiiiiii!!! (como siempre)

Hermanito:
No permita que Dolores queme la carpeta...please ...please, y véndala Ud a don Dan Brown por U$S 2.000 millones !!!!
I- EL CODIGO DA VINCI
II- ANGELES Y DEMONIOS
y ésta....qué título...ay!!! qué titulo ????
III- LA ECUACION DE LA MUERTE ...?
Tire ideas...tire ideas...

Volvé, volvé que te extrañamos.
Perdón...es una ilusión òptica o se te está llenando el blog de Osos... hay una invasión en la web....My god!!

Lascivia dijo...

Sinceramente un texto como he leído pocos, maravilloso realmente, da gusto volver y encontrarse con un deleite tan grande.
Que ingenio!!